Iniciamos con esta entrada una nueva serie: tiras de humor en la Comunicación Técnica, con la ayuda de nuestros ilustradores japoneses 希実 y 陽水.

Los redactores técnicos solemos citar muchas veces la siguiente regla fundamental de la Comunicación Técnica (léase en «modo irónico»):

«Nadie se lee el manual.»

Es, sin duda, una exageración, pero tiene su verdad por detrás.

  • Caso 1: ¿Para qué leer el manual si este producto se explica por sí mismo? Ya conozco productos parecidos, así que me lanzo a usarlo sin más demora…
    Y es donde aparecen problemas como con el uso previsto o el mal uso razonablemente previsible. >> ¡Llamada al servicio técnico!
  • Caso 2: ¿Dónde está la información que busco? Aquí podemos hablar de diferentes variantes:
    2a) El manual no está en mi idioma (o es simplemente ilegible o incomprensible).
    2b) No hay solución para mi problema (o no soy capaz de encontrarla).
    Así que cojo el teléfono y…  ¡Llamada al servicio técnico!

Un apunte muy relacionado: en la Unión Europea, el fabricante es responsable de monitorizar cómo se comporta la información de producto en el campo. Con esta información es posible el trabajo de conocer mejor a nuestros usuarios y mejorar la documentación que le ofrecemos. Con la información en formato papel, la monitorización es algo difícil, pero puede ser registrado a través del área de servicio técnico: información estructurada del «call center,» registros y comunicación con los técnicos del servicio técnico, etc. Y si la documentación está disponible en internet, entonces es posible que esta monitorización sea más detallada: qué temas se buscan y se encuentran (o no), etc.

¡Hagamos que los usuarios lean nuestros manuales!