ORANYUSer, nuestro frustrado usuario, decide deshacerse del manual. Y LEMMon, profesional de la Comunicación Técnica, sufre un ataque de nervios. Y es que estos dos no terminan de entenderse (lo comentamos en su presentación).

Nadie se lee el manual. ¿Es cierto?

En el mundo del producto de consumo podemos decir que sí.
Recientemente, me ha llegado un artículo de Xataka en el que con datos del sector de consumo confirman esta ley número 1 de la Comunicación Técnica: «Nadie se lee el manual«.

Antes de comprar sí buscamos contenidos técnicos

Por un lado, el artículo resalta que antes de comprar un producto, el usuario investiga sus características en detalle:
¿Nos fiamos de la información comercial?

Pues no es así. Antes de comprar, la mitad de los compradores buscamos contenidos técnicos. Queremos saber si el producto se ajusta a nuestras necesidades y en qué se diferencia de otros productos similares.

Por otro lado, en Xataka resaltan que casi un 40% de los españoles no lee el manual nunca o casi nunca. Además, dicen que «la gente» no quiere el formato clásico en papel: prefiere formatos audiovisuales (al final de la entrada lo comentaremos).

Antes de operar: lea el manual

Eso es lo que dicen todos los manuales (con su pictograma incluido). Pero desde siempre, casi nadie lo hace.

En el mundo del consumo es normal que el usuario descarte la lectura previa, porque somos unos «valientes».

En el mundo profesional pasa tres cuartos de lo mismo. Pero, a diferencia del ámbito privado, con máquinas y procesos industriales podemos incurrir en riesgos muchos más altos (tanto para el usuario del producto como para las empresas fabricantes y explotadoras del producto).

Por qué seguiremos viendo manuales

En el artículo dicen que hay un «ocaso del manual».
Pero no es así.

Hay un ocaso de los hábitos de lectura.

Ya no leemos textos medianamente largos. Leemos menos y superficialmente, sin atención.
Queremos ver vídeos, queremos aplicaciones interactivas para aprender, todo tiene que ser un juego y el esfuerzo tiene que ser algo del pasado.

Pero por encima de esta moda de la no lectura hay algo. A pesar de la decadencia en la cultura del esfuerzo, los fabricantes no pueden pasar por alto una cuestión: la legislación.

Si al producto le acompaña unos riesgos residuales en su manejo, la ley obliga al fabricante a que elabore instrucciones para el manejo seguro del producto. Y, hasta la fecha, esta información para el manejo seguro tiene que estar en formato papel (para el caso en nos quedemos sin suministro eléctrico y no podamos acceder a la información digital).

La gran oportunidad del manual

Cuando algo va mal o cuando queremos sacarle chispas al producto comprado, es cuando necesitamos y buscamos contenidos técnicos. La oportunidad de fidelizar a un cliente es que el manual le ayude a resolver su problema o a sacarle más provecho. Y aquí sí merece la pena invertir en contenidos avanzados, si los objetivos empresariales realmente buscan la asistencia al usuario.

Para finalizar: un aviso de seguridad con el toque de humor que nos caracteriza. 😂

⚠️ ADVERTENCIA. Riesgo de muerte o lesiones irreversibles por fiarse de internet.

Según Xataka, «El porcentaje de quienes acuden a Google o YouTube antes que a los manuales es del 80% entre los menores de 44 años».

👉🏻 Tened mucho cuidado si buscáis ayuda no contrastada en Google o YouTube. Si el producto tiene riesgos residuales asociados, podéis incurrir en un problema serio.

Y no lo digo solo yo. También lo dice Abraham Lincoln: